sábado, 26 de noviembre de 2011

Capítulo 2... ¿Aris?

2.- ¿Aris?


-Tsuki, Tsuki… -decía mientras la sacudía- Oye tu, puta asquerosa despierta.
-Mmm… ¿Qué coño quieres?
-El azul.-ella se rió. Es un antiguo chiste que tenían entre las dos.
-Vete a la mierda-dijo mientras reía medio dormida.
-Vamos a la calle.
-¡Una mierda!- gritó. Seguía adormecida. Rápidamente se sentó en la cama y dijo-Vale.
Se vistieron y dejaron una nota por si las otras se despertaban. No hizo falta discutir donde iban, al parque América. ¡Como los viejos tiempos!
Cuando se cansaron de tanto salto, mareo, y chorradas que implicaban unas series de normas no aptas para el uso adecuado, se fueron al campo de la Tirolina. Allí mientras Tsuki hacia el payaso en la Tirolina, Rinhoa se tumbaba en una hamaca que colgaba de dos árboles. La pobre llevaba tanto tiempo ahí que era sorprendente que aun pudiese soportar el peso de alguien. Solo estaba vagueando al aire libre, un pájaro se le acerco y se puso a dar vueltas en círculo. Al fijarse bien descubrió que era un búho, <<¿Un búho a estas horas?>> pensó.
Era blanco con tonos marrones. Era precioso. Se sentó en la hamaca, y oyó a una chica gritar a lo lejos.
-¡Ryu!-llamaba la chica.- ¡Ven ¿qué haces?!
Se bajó.
- ¿Es tuyo?-el búho se puso en su hombro, era la primera vez que un pájaro le hacía eso ¡Que mono!-pensó.
-Sí.-contestó la chica.
Se acercó. Era una chica su misma altura y debía tener su misma edad. Tenía el pelo castaño y corto por debajo las orejas, los ojos del mismo color.
Sin duda de aparencia afable.
Pensó que su prima no se estaba enterando de nada y seguía a la suya.
Esa chica cuando estuvo lo suficientemente cerca, miro a Rinhoa con expresión asombrada, inclinó la cabeza hacia el lado en modo de que no se enteraba de lo que sucedía y acto siguiente le dijo.
-Hola, me llamo Laura. Estoy segura de que tu eres la chica por la que Noctis está tan interesado-Rinhoa seguía desconcertada, -Aris,-dijo sin querer- Rinhoa,- rectifico- eso es por lo que Ryu me trajo hasta aquí. Porque tú también estabas.
-Mmm… lo siento pero no me entero de nada.
-Ya. A mi me paso igual. Supongo que tendrás algunas preguntas.
-Lo cierto es que podría preguntarte el significado de la vida, por decir algo, pero ahora mismo solo quiero saber una cosa. ¿Quien coño es Noctis? ¿Tiene algo que ver con el tío que me atacó?
Se sentaron en el borde de un escalón de madera y empezó a contar.
-Hace mucho tiempo, en Sekai, un mundo situado en otra dimensión.-no lo pudo evitar. Se rio por lo bajo aguantándose las ganas de reír a carcajadas-Ya lo sé. Yo pensaba igual, solo que yo me reí mucho más fuerte y le llame de todo a Near, excepto cosas bonitas. Ver para creer, Ryu al verlo por primera vez en su forma…mmm… da igual sigo contando. Noctis junto a alguien más que no sabemos quien es ya que no es fácil contactar con ellos, quieren encontrar a una chica. Ellos aun no están seguros de quien es, pero supuestamente se llama Aris. El caso es que hay dos grupos el bueno y el malo. El malo son ellos, lo cual es evidente ya que yo al menos no te he atacado. Los buenos somos nosotros, típico.
Dos bandos y un mundo al que salvar.
-Te explicas como el culo. ¿Y crees que yo soy esa persona?
-Eso aun no se sabe.-reflexiono sobre que mas decir- Si quisieras venir conmigo, ellos te lo explicaran mejor.
-¿Hay más gente? Antes has mencionado a un tal Near.
-Si. A parte de mí también estan Eriol, Near y Cloud. Son un año mayor que nosotras.
-¿Y cómo sabes la edad que tengo?
-Cloud está en todo. Dieciséis ¿verdad?
-Está bien, la verdad es que aunque pienso que te falta un tornillo, seguramente es imposible que te hayas inventado una historia como esta así que a pesar de que no suelo hacer caso a la gente que me dice que hay que salvar un mundo, tu historia me ha motivado-ella se echo a reír y Rinhoa le sonrío. Por un momento se le paso por la cabeza si ellos estarían buenos, en fin así es ella.-mi prima-advirtió.-ella, tengo que estar con ella.- dijo mientras la señalaba.
Laura se levantó y se dirigió hacia Tsuki.
Rinhoa miraba expectante, se acerco, escucho como Laura se presentaba, y Tsuki la recibía de buena gana, las dos se acercaron.
-Tsuki está de acuerdo.-dijo Laura- Ella sabe lo que sucedió con Noctis, y yo le he contado más o menos la verdad sobre el asunto.
-¿Qué?-dijo asombrada-¿y te ha creído?
-No, pero dice que estoy muy loca y le he caído bien.
-Ah –normal, pensó-. ¿Y nos lo vas a demostrar?
-Mmm…a ti aun, pero…
-Mi prima hasta la muerte conmigo-le interrumpió.
-Mmm… está bien-me van a matar- ¿me seguís?
-Seguir a una desconocida- como se nos va…-tienta la idea.
-Mi segundo nombre es peligro, ¡El peligro mola!-dijo Tsuki.
-Ay… en fin seguidme. Me van a matar por esto.
Se alejaron muchísimo del barrio, hasta un sitio que no sabían ni que existía. Había muchos árboles, Laura se aseguro de que nadie pudiera verlos, Ryu se adelanto y se puso en un sitio amplio.
-Lo que vais a presenciar ahora no se lo podéis contar a nadie.- Advirtió Laura.
-Promesa.-dijo Tsuki.
-Está bien.-A saber…-Lo juro.
A continuación una luz amarillenta hacia naranja, cegó el lugar, ¡Ryu, se había convertido en un enorme dragón de color naranja! De la misma impresión, Rinhoa cayó al suelo, pocos metros de donde estaba su prima.
-Esto es imposible.-murmuro mientras Laura se subía al lomo del dragón el cual se suponía que hasta hacia tan solo unos segundos era un maldito buho.
-Rinhoa, ¿Te has caído al suelo de la impresión?-pregunto Tsuki.
-No…si te parece me he estampado a propósito contra el árbol por gusto, hay que joderse…
-Menudo caracter hija mía.-dijo Tsuki.
-Uno, no estoy acostumbrada. Hasta ahora no había visto a ningún pájaro transformarse en un enorme dragon y por descontado no hace falta que diga que no he visto a ningún perro intentando cazar a uno, y dos, ¿Quién eres tú y que has echo con mi prima?
-¿Por?
-Hija mía…
-Ahh… Ya. Será que yo también me he golpeado la cabeza.
-Chicas… que es para hoy.
-¿Y eso vuela?
-Pues como la mayoría de dragones Tsuki.
-Usted perdone, no estoy acostumbrada a ver dragones.
-¿Os subís o no?
-Pues claro. No me subo a lomos de un dragón todos los días. Eso hay que probarlo.- dijo.
Así que se subieron. No sabían dónde iban. Volaban encima las nubes, y, obviamente, no se veía nada, Rinhoa noto como Tsuki, subida detrás suyo le tocaba la espalda, supuso que estaría intentando joderla, así que Rinhoa dijo.
-¿Tengo un grano?
-No, soy yo.
-Pues eso, un grano.
Llegaron a una chabola de esas viejas que habían antes. Tenía las ventanas pequeñas y la pintura blanca estaba ya casi caída, tenía dos pisos, un balcón y un tejado, también había un jardín pero la hierba estaba muy alta.
Menuda decepción. Tenía un buho que se transformaba en dragón y sin embargo su refugio era un cuchitrill de tres al cuarto.
Cuando entraron se oía a dos chicos peleándose. a Rinhoa se le paso por la cabeza que a lo mejor llegaban a las manos y todo Laura dijo que siempre estaban así.
Al llegar al comedor vieron a los dos chicos aun chillándose. No se habían enterado de su presencia.
Uno era rubio, de ojos castaños, alto y parecía muy fuerte. Vestía tejanos y no llevaba camisa, ¡No llevaba camisa!
Parecía de un carácter serio, pero divertido insultaba al otro sin inmutarse y con calma.
El otro era moreno con ojos del mismo color llevaba una camisa blanca de tirantes y unos pantalones cortos de chándal.
Parecía una persona divertida y bromista pero también con un carácter fuerte.
Se dieron cuenta de su presencia y automáticamente dejaron de discutir. Cloud se acerco y las saludo.
-Este es Cloud y el otro es Eriol- dijo Laura.
-Hola.- saludaron Tsuki y Rinhoa al unísono.
-¿Quién eres?- pregunto Cloud dirigiéndose a Tsuki.
-Soy Tsuki, lo sé, no tengo nada que ver con esto, pero tengo toda la intención de acompañar a Rinhoa.
-Está bien, pero si dices algo o incordias, mueres.
-Está bien, si alguien te clava un cuchillo mientras duermes o te pincha las ruedas de la moto, ya sabrás quien ha sido.
-Que bien me cae esta chica-dijo Eriol con una sonrisa.
-Eriol y Cloud no es que se lleven muy bien. Siempre se pelean pero también son muy buenos amigos y forman un buen equipo juntos. Near no acostumbra a pelear con ellos y también va mucho a su aire. Acostumbra a llevar pantalones anchos y camisas ajustadas, tiene el pelo blanco y los ojos verdes.- Explicó Laura.
-Nos puedes explicar lo de…el chico y el mundo y mi prima…-Intento explicarse Tsuki.
Se sentaron y se pusieron a escuchar. Cloud empezó a hablar.
-Hace siete años en Sekai, un grupo de gente con un…sexto sentido, kanji, se dispuso a buscar a gente con otro tipo de kanjis…para poder encontrar entre ellos a Kiara, no lo tengo muy claro, creo que no sé si es una, dos, tres… personas que tienen un kanji más fuerte y puede conseguir la Piedra Lunae.
-La Piedra Lunae, es una piedra que tiene el poder de un dios.-Explico Eriol.
-¡Venga ya! Esto es pasarse- dijo Tsuki. Rinhoa se disponía a escuchar.
-Luego te lo demuestro.-Dijo Laura.
-Solo sabemos que hay una Kiara seguro, que se llama Aris Lunae.-dijo Eriol.-De momento esto es todo lo que sabemos. A medida que vayan surgiendo cosas os lo iremos explicando.
-Está bien, yo te creo. Pero igualmente ¿de qué sirve todo esto?-preguntó Rinhoa-¿Qué quieres que haga?
-Tú tienes un kanji pero lo tienes que despertar. Falta poco y tendrás que aprender a dominar tu poder. Cada vez que sabemos de alguien con un kanji lo tenemos que encontrar antes de que lo hagan ellos. Hay posibilidades de que seas Aris, y también las hay de que no lo seas. Lo mejor es que os quedéis aquí.
-Pero…
-Rinhoa, no me acordaba que mi madre ira el próximo lunes a Barcelona, seguramente Sasha y Becky también irán. Yo no quiero ir, paso de ver a esa parte de la familia. Si convencemos a mi madre de que nos deje librarnos de semejante suplicio...
-Tsuki, ya sabes que mi madre está en Madrid y no me acuerdo cuando se irán al extranjero. Por mí no hay problema, pero, ¿cómo vas a convencer tu a tu madre?
-Rinhoa, es de mi madre de la que hablamos.
-Bueno,- Aya es muy buena tía, comprende muy bien las cosas, y nos deja a nuestro aire, a diferencia de otras madres, Aya seria una irresponsable.-pues echo.
-Lo ves, ya te dije yo que esto era una aventura.
-Pero…ahora tenemos que volver a casa.-dijo dirigiéndose a Laura, Ryu salió de la casa y se convirtió de nuevo en ese dragón naranja tan bonito.
-¿Podéis ir vosotras solas? Ryu os llevara, es que tengo cosas que hacer. A las cinco en el sitio que nos vimos ¿de acuerdo?
Asintieron, y se marcharon, por el camino fueron hablando de que dirían y de las ganas que tenían de ir, también se fueron fijando del camino, la casa estaba en un campo que hay detrás del cementerio que está entre la ciudad y el barrio, cuando llegaron a casa, Aya les pregunto que habían hecho. Obviamente, le mintieron.

Capitulo 1...El Comienzo

1.-El comienzo
    Rinhoa


    Habían transcurrido nueve meses.
    Nueve meses de trabajo y esfuerzo. A veces simplemente no te das cuenta pero el tiempo sigue su curso.
    Los días, los meses. Pasa el invierno, la primavera, el otoño y finalmente llegó el verano.
    Llega un momento en el que no puedes más. Siempre es lo mismo y ya estas cansada. Piensas que si el mundo se terminase todos terminarían por echarte la culpa.

    Sus padres se iban al extranjero, y ahora, Rinhoa no tenía otra opción que independizarse. Por otro lado es lo que siempre había querido, pero que no se llevaran a toda su familia y al quedarse con tan poca gente de su agrado, no pudo evitarlo, dos lágrimas recorrieron sus mejillas.
    En el ascensor, se miró al espejo, se secó las lágrimas con la camiseta negra de tirantes.
    Hoy iba como siempre, no era raro que se vistiera con esos pantalones pitillo y camisetas ajustadas. Tampoco faltaban las Converse.
    Tenía el pelo castaño liso y suelto por un poco más abajo del pecho, y la manilla plateada que hacia juego con sus ojos grises. Pero algo no iba bien, aparte de lo recién sucedido, una sensación extraña recorría su cuerpo.
    Desde que salió del portal empezó a sentirse observada.
    Iba por la calle, consciente de que apenas había gente, y sin embargo sentía que alguien la seguía. Se paró en seco, y un viento frio movió sus cabellos, solo un segundo antes de que se moviera, y lanzase un puñetazo al aire, pero, al fijarse bien, frente a ella había un chico que paró el golpe con la mano, apenas sin inmutarse.
    Tan solo unos centimetros más alto que ella, pelo oscuro y ojos grises, parecía joven, posiblemente dos años mayor.
    No lo conocía, pero estaba claro que si quería algo, no dejaría que lo consiguiera. Lanzó una patada. La esquivó. Otro puñetazo. Volvió a detenerlo.
    <<¿Cómo puede ser? Tengo que irme antes de darle opción a que me ataque.>>
    Sin pensárselo otra vez, empezó a correr.
    <<Mierda, es demasiado rápido.>>
    Pensó que la alcanzaría. Entro en la plaza que estaban inaugurando después de unas largas reformas. Había mucha gente. Ahora ya sabía donde demonios estaba todo el mundo.
    Lo cierto es que era el mejor sitio para esconderse. En medio de toda aquella multitud que no tenía nada más que hacer que perder el tiempo en oír un discurso inagural. Menuda perdida de tiempo. <<Servirá por el momento.>>
    ¿Lo habría despistado? Se giró. Lo tenía justo detrás. La cogió de la muñeca y se aseguro de que esta vez no se soltara.
    <<¡Joder! ¿Qué hago ahora? Piensa Rinhoa, piensa... >>
    -¡Aaahhh! Un ladrón, un ladrón- gritó desesperadamente. Corrió aprovechando que la gente se lanzaba sobre él, no sin antes detenerse para observar el follón que había causado. La gente echa un ovillo en el centro de la plaza, y en ese momento, él, fuese quien fuese, y Rinhoa, cruzaron una mirada.
    La gente estaba desconcertada. El chico, ya no estaba, se había esfumado, y nadie sabía como.
    Da igual, algo le decía que no tardaría en volver a por ella.
    Decidió que lo mejor era ir a casa de su tía, estaba cerca.
    No era un largo trayecto, no correría peligro alguno.
    Un gato negro de ojos grandes y amarillos observó con curiosidad.
    No se entretuvo mas, algo le decía, llamémoslo sexto sentido, que esto no se había terminado.

    -Esto no se ha terminado-dijo un chico sonriente a lo lejos.- Volveré a por ti, pequeña.
    Y momentos después, se alejó.

    -¡Hola!- dijo en voz alta. El perro acompañado de su tía, vino a recibirla.
    -¿Cómo estás cariño?-pregunto su tía Aya.
    -Puf,-suspiró y con una sonrisa de oreja a oreja-¡He aprobado!
    -Ya veo. Me alegro muchísimo.-No hizo falta nada mas, no querían hablar del tema, y entro a la cocina, desde allí grito.- Bienvenida.
    Se oyeron unos pasos rápidos, el suelo temblaba, ¿un terremoto? pero no, era su prima pequeña, que acababa de lanzarse a su cuello.
    -Rinhoa-la llamó mimosamente mientras se balanceaba en sus brazos.
    -Becky…-es muy mona, cuando quiere- No hacía falta que agujerearas el suelo.
    Entró en el comedor y allí estaba Tsuki, que es la prima mediana. Tiene la misma edad que Rinhoa. Són muy parecidas. Del tipo, ¡eh que yo soy muy maja y estoy muy loca! Eso sí, tu moléstame que te saco las tripas y le doy tus huesos a los lobos.
    -Becky…descuélgate-dijo Tsuki. Ninguna de las tres hermanas que son se lleva demasiado bien con las otras dos-¡Rinhoa!-y se lanzo hacia ella para abrazarla.
    -Tsuki.- la miró a los ojos.- Tengo que hablar contigo.
    Ella enseguida supo que era importante. Le cogió de la mano y se dirigió a la puerta.
    -Bueno familia, nos vamos de aquí que sois todos muy curiosos-bromeó mientras ponía la correa al perro-Y el perro el que más.-Ji, Ji, Ji- ¡Dios! Hasta ella misma se reía de sus propias bromas.
    Mientras rondaban por el parque le fue contando desde la mudanza de sus padres hasta lo del chico misterioso. Tsuki se paró para que Drak, el perro, hiciese sus necesidades.
    -¿Y tus sextos sentidos te dicen…?-Tsuki y Rinhoa habían estado juntas desde niñas. Lo compartían todo, y cada una sabia absolutamente todo de la otra.
    -Que mi vida acaba de cambiar por completo desde que me tome el cola cao de la mañana- la miró y añadió-Yo no lo conozco, pero no se si la próxima vez, si es que la hay, podré escapar de él.
    -Y… ¿está bueno?-preguntó Tsuki con una sonrisa.
    En lugar de gritarle, como era de esperar dada la situación, se rió con ella y giró la cabeza hacia un lado. Esta Tsuki no tenía remedio. Siempre igual. Claro que Rinhoa tampoco era una excepción.
    -Bueno…esto…Si, muchísimo.
    -¿Cómo es?-pregunto Tsuki.
    -¿Solo piensas en eso?
    -Sí, y tu también.-y añadió fingiendo seriedad- No dejaré que vivas tu sola una aventura.
    -¿Una aventura?, tú estás loca-ella se rió.- ¿Acaso no has oído nada de lo que te he contado? He escapado de milagro.
    -No vas a librarte de contestar prima. Ahora en serio ¿Cómo es?
    -Pues…- se puso el dedo en la barbilla como si tratase de recordar.- Alto, pelo negro, ojos grises y…-bajó la cabeza – De acuerdo, tu ganas. Está muy bueno.
    -Lo sabía- se rió- Si es que te conozco como si fueras mi prima.
    <<Menuda cara>>
    Sonó el móvil, un mensaje, “la comida” .
    Tsuki y Rinhoa volvieron a casa para comer, y entre risas y bromas se hizo tarde.
    Al final se fueron a la habitación a hablar, pero más tarde entró Aya con el teléfono en la mano.
    -Tu madre-dijo.
    -¿Sí?
    -Hola cariño, oye que papá y yo nos vamos a Madrid con Raquel y Pedro, ¿te acuerdas de ellos?
    -Si mama, si vienen todos los veranos.- como para no acordarse. Siempre le cedían su habitación.
    -Pues esta vez no podrán venir, y dicen que vayamos nosotros. Nos vamos esta noche.
    -Vale. Espera un momento ¿que se supone que quiere decir nos?
    -Tú también vienes.
    -¿¡Qué!?- incapaz de creer lo que acababa de oír.
    Rápidamente Rinhoa cogió la libreta de encima la mesita y escribió “¡Socorro, ayúdame. Convéncela de que me quede!”
    Se lo dió a su tía, y ella le pidió el teléfono en gesto de afirmación. Ella más que nadie sabía como era su hermana. Al fin y al cabo, había crecido con ella.
    -Hola.
    -Hola ¿Aya?
    -Sí, oye si quieres, Rinhoa se puede quedar aquí. Por mí, se puede quedar todo el verano.
    -Pero no quiero que moleste.
    -Si no molesta mujer, me ayuda mucho, id vosotros y divertiros.
    -¿En serio?
    Tsuki y Rinhoa empezaron a chillar y a saltar llamando la atención Sasha, la hermana mayor.
    -¿Qué pasa?- preguntó.
    -Sasha, vas a tener que aguantarme todo el verano.
    -¿¡Sí!?- y Sasha se unió a ellas, esperando a que Aya terminara de hablar.
    -Sí, claro- prosiguió.
    -Entonces, vale.- y colgó.
    Por la tarde, Sasha y Becky prepararon la merienda, y siguieron hablando.

    -Príncipe Noctis, ¿la tiene?- preguntó un soldado que debía ser de suma importáncia por su vestimenta.
    Noctis lo miró, odiaba perder, sin embargo se relajó.
    Aun no había perdido, y ella no sabía quién era, todavía, pero igualmente, no hizo falta nada más que una mirada para que el otro lo supiese.
    Noctis siguió andando por ese largo pasillo claro, donde al final había una gran puerta.

    -Esa noche tuve un sueño muy extraño, estaba en un enorme prado, con vista al precipicio. Habían unas luces que se movían de un lado hacia otro. Se respiraba un ambiente agradable, en medio de la oscuridad de la noche, pero no estaba tranquila, algo sucedía,
    no sé muy bien porque, pero empecé a correr, de repente el suelo se empezó a abrirse en enormes brechas y justo debajo de mis pies se abrió una, enorme, y caí y caí, mi última mirada fue una mano que me agarro antes de caer a la nada, y me desperté,- recordaba Rinhoa, tumbada en la cama. Ese sueño la desconcertó bastante, tenía que saber quién era esa persona, ese sueño tenía que significar algo,- pero no tengo más pistas que una mano,- al recordar de nuevo esa imagen se fijo en que esa mano tenía un anillo plateado con una inscripción, pero solo pude leer una palabra de otro idioma, “Kurai”.
    <<¡Bien Rinhoa! Un sueño que solo me indica una mano y una palabra en un anillo, todo es muy fácil.>> Se quedo pensando un rato más.
    Tiempo más tarde miró el móvil para saber la hora. Las 7 de la mañana. Súper temprano, da igual, para que están las primas si no es para putearse entre sí. Se levantó de la cama y se dirigió hacia la de Tsuki.