lunes, 5 de diciembre de 2011

Capitulo 4... La aparición de Near

4.-La aparición de Near
Near



El día siguiente Rinhoa se despertó. Tenía que trabajar. Tras vestirse y desayunar se fue hacia Three Palms.
Llegó cinco minutos antes de que abrieran para preparar el Bar.
Frente la cafetería había una chica joven,de pelo largo y negro, recogido con una gran trenza. Tenía unas gafas redondas ¿Estilo Harry Potter? Mmm…, vestía con un largo vestido negro del tipo sirvienta, hasta un poco más arriba de las rodillas y llevaba un delantal blanco, parecía sacada de un anime. Quizá hacia cosplay. Ese uniforme seria el típico de las camareras en los Animes. Completaba su atuendo con una diadema negra y uns tira blanca de tela a juego con el vestido. Los zapatos eran negros. Manoletinas con una flor de tela blanca en la punta.
Rinhoa se acercó. Aquella chica la saludó, y con una sonrisa amplia que dejaba ver dos pequeños y afilados colmillos devolvió el saludo con la mano.
No pudieron hablar ya que Helena, la tía de Rinhoa se acercaba corriendo con el mismo disfraz que llevaba la otra chica. Se había peinado su media melena rubia teñida con dos trenzas que llegaban hasta los hombros. Después de que Rinhoa se acercara y la saludara con un gran abrazo, miró a su tía de arriba abajo.
-¿Hoy todo el mundo se disfraza de lo mismo?- Preguntó Rinhoa sarcásticamente.
-No es un disfraz, es un uniforme.-Y acto seguido Helena le entrego a Rinhoa una bolsa,donde había el vestido, el delantal, la diadema y los zapatos.- Póntelo.
-Ah.- ¿Desde cuándo llevaban uniforme?-Que bien.
-Lo incorporo Mario la semana pasada. Ayer llegó.- Respondió Helena a la muda pregunta de Rinhoa-Rápido, antes de que abramos.
Rinhoa entro en el local con la persiana medio bajada. Era espaciosa. Había posters y dibujos Animes en las paredes. Una gran columna en medio de la sala, a la derecha la barra, que seguía recta hasta llegar a una de las esquinas, entonces doblaba y seguía recto de nuevo hasta llegar a la derecha donde había una puerta que daba a la cocina.
Había sillas y mesas de madera por toda la sala, menos en una esquina donde colgaba un televisor.
Una diana para jugar a dardos, resposaba junto al televisor.
Enfrente estaban las sillas y mesas que tenía que poner en la terraza.
Rinhoa no perdió tiempo. Tras cambiarse, y lo cierto es que el traje le favorecía, y era muy comodo, empezó la jornada.
Al salir del baño, Helena y la chica estaban colocando ya la terraza, Helena le hizo gestos con la mano para que se acercase a ellas.
-¡Rinhoa!-chilló Helena.-¿Estas dormida?-La chica sonreía dejando ver esos pequeños colmillos, Rinhoa también sonreía mientras se acercaba al lugar donde estaban.
-Cielo te presento a María.-dijo su tía entonces.
-¡Hola!- dijo la chica. Su voz era muy dulce y parecía simpática.
-Hola. Parece ser que tú también trabajas aquí.
-Si, ¿a que es bonito el uniforme?-dijo Maria sin perder la sonrisa.
-Si. Es muy cómodo y desde luego atraerá a muchos clientes.-Te sienta muy bien.
-¡Gracias!
-Para eso estamos-Rinhoa le guiño un ojo y María volvió a sonreírle, y luego la abrazo.
-Rinhoa, ¿Puedes traer las sombrillas de dentro la cocina?-Pidio Helena.
<<¿Qué hacían las sombrillas dentro la cocina? Da lo mismo.>>
Prepararon todo, mientras Helena terminaba de colocar las mesas de la terraza, María estaba en la barra preparando las cosas y Rinhoa limpiaba.
Al terminar todo abrieron el local. Salieron fuera y se dieron cuenta de que en las mesas de la terraza había una velita dentro de un vaso. Cada mesa tenía un color distinto de vaso y de vela, un detalle precioso.
El jefe se pasaba la mayoría de tiempo en la cafetería, pero de vez en cuando no venia, pero trabajar para él era muy agradable. El ambiente era inmejorable y lo cierto es que Mario era muy buen jefe.
Nunca gritaba ni se enfadaba por nada. Atendía a los clientes siempre con una sonrisa y Rinhoa jamás había tenido quejas.
Más tarde empezaron a entrar clientes.
María y Rinhoa se dedicaban a tomar nota y servir a la gente mientras Helena preparaba los pedidos. Se iban turnando tal y como surgían las cosas, pero se apañaban bastante bien, y tal y como se lo esperaba Rinhoa, el uniforme ha sido un éxito.
Rinhoa salió a fuera y tomo nota a los clientes de la terraza. Después de servirles, un recién llegado de pelo blanco y ojos verdes se sentó en una de las mesas mas escondidas, Rinhoa sintió curiosidad, más bien por el atuendo, pero se acercó a servirle de todos modos.
-Buenos días, ¿qué desea tomar?- Pregunto Rinhoa con una sonrisa. Tenía que atender a los clientes con una sonrisa y mucha amabilidad.
-Hola, Rinhoa. Un café y ocho sobres de azúcar- Rinhoa después de un “ahora mismo se lo traigo” que lo había usado con todos los clientes saludo inclinándose un poco y se marcho hacia dentro,dejando la nota de la libreta donde apuntaba las cosas en la barra y Helena la cogió.
<<¿Ocho sobres de azúcar? ¿Quiere usted que le traiga el bote y le pongo el café dentro?, ¿La había llamado por su nombre? ¿Quién era? No me suena>>
- Me das seis sobres mas –Le pidió Rinhoa a Helena, ella se quedo flipando pero lo hizo, después fue al chico ese dispuesta ha establecer una conversación con él, era mono pero… que supiera su nombre era algo… no llevaba placa, entonces… No importaba. Se lo iba a preguntar.
-Toma, aquí tienes tu café.-Dijo Rinhoa que flipaba mirando como ese chico se ponía los ocho sobres de azúcar dentro el café, y luego lo removía.-Estas cansado ¿no? Parece que no hayas pegado ojo en toda la noche.
-Y no lo hecho, -la miro a los ojos.-He estado ocupado durmiendo en pleno bosque y huyendo de una serpiente en ayunas.-Rinhoa rio pensando que lo decía en broma.
-Ah ¿y te lo has pasado bien?
-No mucho, pero mejor que oír a los dos que tengo en casa discutir...
-¿Tienes hijos?- pregunto Rinhoa. <<Imposible demasiado joven>> Y rectifico.-¿perros? Por cierto, ¿Cómo sabes mi nombre?
El chico arqueo una ceja
- Rinhoa, Cloud esta en todo, Cloud y Eriol se pelean.-Y- añadió,-Soy Near.
-Ah, vale, lo de la serpiente ¿lo decías en serio?-Pregunto Rinhoa alucinando. Tenía que encontrárselo aquí de casualidad.
-Bueno, no se si estaba en ayunas, no se lo pregunte pero entre seseo y seseo me pareció oír Ñam, Ñam, Ñam-Rinhoa soltó una gran carcajada, pues con eso no tenía más preguntas que hacerle solo si no le cogen dolores con tanto azúcar y una más un poco más extraña.-Esto... ¿es tu color de pelo natural?
-Sí, definitivamente, si,-solo respondió.
-Entonces no tengo nada más que preguntar,-Rinhoa sonrió y añadió antes de irse-Nos vemos.
Así estuvo la mañana, hablando con los clientes, muchos de ellos les preguntaron por el uniforme y algunas chicas preguntaban si era de algún anime o manga.


Tsuki se levantó más tarde de las doce y media, avisando a su madre que no iría a comer, que aprovecharía y iría a ver a Rinhoa.
Aya acepto con indiferencia, menos comida que preparar, estaba haciendo ya la maleta para pasar el tiempo fuera.<<¿Qué me podría llevar de ropa? ¡Bah! ¿Qué más da? Me lo llevó todo que termino antes>>
Tsuki se aburría mucho, andaba por la calle, tarareando una de sus canciones favoritas. Estaba llegando a la ciudad cuando vio pasar una Harley. Se quedo babeando por esa preciosa moto, ¿Obsesión? Tal vez.
-¡Como mola tu moto!-Dijo Tsuki gritando para que el chico de la moto lo oyera.
El chico levanto el pulgar y sonrió para sí, con lo que le costó conseguir la moto… Por suerte hay gente que sabe lo que es una moto de verdad y no una moto con tres ruedas, por favor eso no se considera moto, eso son triciclos con motor.


Mientras tanto, Laura barría el comedor. Llevaba los auriculares puestos y cantaba “on the floor” de Jennifer López y Pitbull. Mientras cantaba el estribillo dio una vuelta con la escoba como micrófono contoneándose, abrió los ojos. Cloud estaba allí apoyado en el marco de la puerta, Laura se sonrojo.
-No pares, me estaba divirtiendo.-Dijo Cloud sonriente.
-¿Cuando llevas aquí?-pregunto Laura algo menos avergonzada, ya que no era la primera vez que la pillaba cantando.
-Un…ratito… desde que has empezado a cantar esta canción.- Vale llevaba rato.


- ¡Suelo limpio!- gritó Laura intentando escabullirse de su sonrisa encantadora. Lo abrazo y él le dio un beso en la mejilla, sin saber porque. La abrazo, sin saber porque. Y se fue, sin saber porque. Laura se quedo un momento parada sin saber qué hacer, sonaba “Becuse the night” de Cascada, seguía la música puesta, no entendía nada.


Rinhoa vio entrar a una chica de pelo negro y ojos verdes. Bajita y delgada, era Tsuki, no se dio cuenta a la primera porque se había recogido el pelo y llevaba una gorra. María fue a atenderla y Tsuki le explico que era la prima de Rinhoa, Tsuki se acerco a Rinhoa.
-Hola, ¿comemos?
-Tsuki estoy trabajando ¿no lo ves?-Tsuki la miro, y ambas telepáticamente hablaron, habían pasado mucho tiempo juntas y sabían lo que pensaba la otra.-Esta bien espera cinco minutos.
Después de comer Tsuki se fue a casa de nuevo y Rinhoa termino su turno. Después de cambiarse, guardar el uniforme, y despedirse de María y Helena, salió.
Ahí estaba Near, que la estaba esperando, y junto a el estaba Ryu.

Capitulo 3... Yuna se une.

3.- Yuna se une.


Salieron a la terraza y hablaron, tras preguntarle a Aya si podían quedarse en casa de unos amigos durante el tiempo que ella estuviera ausente.
A pesar de que no sabía cuánto tiempo estaría fuera, les dijo que mientras ellos no tuviesen problema, aceptaba.
Así que Rinhoa llamó a su madre para que estuviese al corriente, y ella le dijo que si ya que cuando se fueran al extranjero no le quedaría más remedio que independizarse.
Apenas podía creerse lo sucedido. Un día y todo su mundo se había vuelto del revés.
<< Es impresionante, como puede ser que esté pasando esto, como si se tratase de un sueño, del que no puedo despertar, y es absolutamente real>> pensó Rinhoa.
Las horas pasaron volando. Después de comer Tsuki y Rinhoa se fueron al tejado, disponiendose a jugar una partida al Uno.
-¿Estas molesta?-preguntó mientras mezclaba las cartas.
-No, estaría molesta si fuera una niñita indefensa. Tu consígueme una ametralladora y veras que feliz me haces.
-Lo que me resulta más gracioso, es que hablas enserio.
-Rinhoa, no has pensado que a lo mejor corremos peligro. ¿Que pasa si morimos?
-Ahí es donde reside toda la emoción. Tú querías vivir una aventura, pues aquí la tienes. Yo ya estaba harta de la vida de antes, y si muero pues moriré feliz. Me he dado cuenta, de que he cambiado y ahora tengo que hacerme cargo de las consecuencias de lo que implica crecer.
-Oh! Qué bonito, me ha llegado al corazón- bromeo- Tía, realmente es lo más cursi que he oído en mi vida. ¿De donde coño sacas esas gilipolleces?
-Puedes decir lo que quieras. La vida es muy corta como para andar pensando en cada paso que damos. Al fin y al cabo, no vas a salir viva de ella.- y le sonrió.-¡Uno!
-¡Joder! Pues por eso mismo tendrías que tomártela mas enserio. Toma, roba dos guapa.
-No deberías haber hecho eso. Toma, roba cuatro.- y poco después.- ¡Gane! No me subestimes, me la tomo muy enserio, pero, prefiero este tipo de vida que la de antes, y si con esta corro el peligro de morir, correré el riesgo.
-¿Qué hora es? Piénsalo bien, si mueres no podrás volver atrás.
Miró el móvil
- Las cuatro. Corres peligro en todos lados. Puedes trabajar en una cafetería y recibir un disparo y morirte. El peligro es omnipresente.-bromeo Rinhoa.
-Pero corres más peligro estando cerca de…esos tipos...del otro bando. Otra.
Así fueron pasando los minutos. Una partida tras otra, Rinhoa se quedo pensando en lo que dijo.
<<Tsuki tenía razón, pero no quiero perder esta oportunidad de hacer algo que va a cambiar mi vida.>>


-Kaito, ven.-Dijo Noctis.
-Voy. ¿Acaso hay otro posible Kiara?
-¡Ahora!-cuando Kaito se acerco, se hecho el flequillo de su corto pelo blanco hacia un lado.- Su nombre es Yuna, es la chica de pelo rubio, ojos castaño ¿no?
-Sí, ¿iré yo?-pregunto Kaito.
-No, veras…


Estaban ya en la montaña. Tsuki estaba sentada escribiendo en la arena con un palo, cuando sonó el móvil de Rinhoa. Era Helena.
-¿Hola?
-Hola, mañana a las nueve vienes al Three Palms.-Three Palms es la cafetería manga a la cual trabaja su tía, y ahora ella también, gracias a sus padres, la verdad es que le gusta muchísimo ese bar manga.
Ella siempre ha sido así, una friki en potencia, y con orgullo, así que para ganarse la vida su tía convenció al jefe para dejarla trabajar.
No había ningún problema, tenía ya 16 años, por lo tanto, en algunos países seria mayor de edad.
-Despiértate, ¿vale? ¡Ah! Y el uniforme es muy… Da igual ya lo veras mañana, Adiós.
-Mmm…Adiós.
Y colgó.
Vieron como Ryu se acercaba, con Laura sobre su lomo.
<<Empiezo a cogerle el gusto a esto de montar a dragón>> pensó Rinhoa.
Le conto que las dejaban quedarse, pero eso sí, tendrían que esperar al lunes.
Cuando llegaron, Laura les enseño la casa, empezando por la cocina. Era grande y tenia al fondo una puerta de cristal que daba al patio trasero. A la derecha había la repisa de mármol donde estaban los fogones, el lavaplatos y armarios de distintos tamaños.
A la izquierda de la cocina había una mesa, completamente de cristal, y sobre ella un mantel negro con un estampado con filigranas blancas. Habían ocho sillas. Estas, forjadas en hierro, con un bonito decorado para el respaldo y las patas. Tenían una almohadilla negra. A su lado se encontraba la nevera y un congelador, ambos metalizados con acabados gris fuerte, casi negro. Las paredes eran blancas y de una de ella colgaba un reloj básico.
En frente de la cocina se hallaba el comedor.
Nada más entrar había una mesa de madera con ocho sillas a juego. Un poco mas adelante habían dos sofás de color canela, uno de ellos estaba de cara al gran balcón que daba a la parte delantera de la casa, donde se podía ver el patio con esa hierba tan alta, enserio… ¿alguien va a traer un cortacésped?
El otro sofá miraba hacia la televisión de pantalla plana. Había otro reloj básico colgado en la pared y un buffet de madera, decorado con marcos de fotos y objetos, provisto de cuatro cajones.
Después había un pasillo donde se encontraban dos de las habitaciones, una al frente de la otra. Una de ellas era la de Cloud, y la otra, la de Eriol, según les contó Laura.
Después había dos puertas mas y las escaleras que accedían al piso superior. Una de las puertas era la del cuarto de baño y otra la habitación de Laura.
Subiendo las escaleras, había cinco puertas mas y en el techo una trampilla que daba al tejado.
Una de las puerta era la habitación de Near, lo cual les hizo pensar que aun no lo conocían, y las otras dos habitaciones estaban libres, puesto que las otras dos puertas restantes eran otro baño y una gran biblioteca con un par de ordenadores.
Justo en el centro de la sala había una gran mesa redonda con doce sillas, y tallado en el centro de la mesa había una luna acunando el sol, y en el techo había ventanas en forma de estrellas que hacían entrar la luz e iluminaban la mesa.
A Rinhoa le inquieto bastante esa parte.
Sentía como si el corazón se le hiciera un puño. Era una sensación extraña. Siguió observando y al final de la sala había un balcón con barandillas de piedra blanca.
-Las dos habitaciones que quedan libres serán vuestros dormitorios cuando os quedéis aquí- dijo Laura saliendo de la biblioteca,- Esta biblioteca, es nuestra sala de operaciones,-Tsuki rio, le resultaba muy gracioso.-Con ella averiguamos quien eras Rinhoa.
Cuando estuvieron en el pasillo de nuevo, Laura propuso que elegieran cual de las dos se quedaba con la habitación de al lado de la de Near.
Laura les mostro las habitaciones, empezando por la que había junto a la biblioteca. Era espaciosa. La pared era de color azul grisáceo. Tenía una ventana grande, con unas contraventanas que se abrían hacia fuera. A la derecha había un escritorio de madera y una silla acolchada. La cama era nueva con un decorado de filigrana por el cabezal y las sabanas eran de líneas blancas y negras. Había un gran armario de pared, también de madera. La casa parecía nueva, todo lo contrario de lo que parecía desde fuera.
Rinhoa fue a mirar el otro dormitorio. Tenía las paredes de un color azul verdoso. Al final de la sala había un balcón con las puertas abiertas hacia fuera, la barandilla era igualita a la de la biblioteca. A la derecha estaba la cama. Una cama de nido con cajones, de color verde grisáceo. Al lado de la cama había una mesita de noche a juego con la cama de nido. También había un escritorio de madera blanca y encima había un estante con dos diccionarios y un hada de piedra.
Rinhoa se asomo al balcón. Aquella tenía que ser su habitación. Miró a su derecha estaba la habitación en donde se encontraba Tsuki, y al otro lado la de Near. La habitación de Near también tenía un balcón de piedra igual que el de la biblioteca, y en frente estaba el bosque y a lo lejos se veían las montañas. Podía distinguirse la montaña de N.S. Loreto, con la iglesia en la cima, también entre los árboles, un poco más cerca de la casa, estaban haciendo obras, pero seguía estando a cierta distancia como poco estarían a 3 quilómetros de la casa. Sin duda ella iba a quedarse en esa habitación.
Rinhoa estaba sumergida en sus pensamientos cuando Cloud la cogió de la muñeca y se la llevo hacia la biblioteca, después vino Eriol junto a Laura y Tsuki.
Cloud se acerco a la mesa y con los brazos separados de su cuerpo pronuncio suave y lentamente palabras en otro idioma. De sus manos surgió un destello de luz y la luna acunando al sol se ilumino, surgiendo una imagen que se fue expandiendo hasta ocupar toda la sala, y, como si una niebla densa les rodeara estában viviendo una escena sin estar presentes, como si tuvieran una especie de flashback. Una chica de pelo largo con dos coletas, rubia y con un mechón rosa suelto corría por un callejón. Parecía que estaba huyendo de algo pero no alcanzaba la vista para ver el que. Se paró un momento y se apoyo en la pared. Estaba agotada, y respiraba con dificultad.
Por fin consiguieron ver de que huía la chica. Agua. Había muchísima agua que chocaba de un lado al otro de las paredes y se revelaba contra todo aquello que había a su paso. La chica seguía corriendo, como si el mar se hubiera descontrolado y la estuviera persiguiendo.
Sonó una canción. Su móvil. La estaban llamando. La chica se miro las manos, y no respondió a la llamada, pero se adelanto lo suficiente coma para subirse a un contenedor de basura y trepar hasta alcanzar las escaleras que había a dos metros de altura, consiguiendo subir lo suficientemente a tiempo para que no la alcanzara el agua. Desde allí observó como el agua se expandía al final del callejón, regando las calles de bajada. A Tsuki recordaba esas calles. Sus dudas se resolvieron al ver un mercado a lo lejos. Era el mercado que había junto a la parada de metro. ¡Barcelona!
La niebla poco a poco fue desapareciendo y se encontraron de nuevo en la biblioteca.
-Tenemos que encontrarla antes de que lo hagan ellos.-solo Cloud.
-¿Quién crees que irá a buscarla?-pregunto Eriol.
-Tenemos que ayudarla- dijo Rinhoa- Llegaremos antes que ellos.
-No sabemos mucho y no hay pistas de donde esta ni nada.
-Barcelona.-dijo Tsuki indiferente.- Esta en Barcelona. Estoy convencida. He vivido allí muchos años.
-De acuerdo,-dijo Cloud.-Creo que ira Kaito.
-Últimamente actúa Noctis.-intervino Laura.
-¿Puedo hacer una pregunta?-dijo Tsuki.
-Miedo me das-bromeo Rinhoa.
-Aparte de los presentes, Noctis y deduzco que también Kaito ¿No hay más personas con kanjis?.
-Están los intentos fallidos…-dijo Eriol.-que son la mayoría. Bueno que contemos, hemos fracasado cinco veces.
-Y… ¿Dónde están ahora esos intentos fallidos?.-Pregunto Rinhoa
-Cuatro están en el otro bando-explico Cloud
-Y… ¿el quinto?-pregunto Tsuki.
-No lo sabemos. No sabemos quien es.-respondió Laura.
-¿Y eso?
-Iba con el casco de la moto, y no pudimos verle el rostro.
-De acuerdo…-dijo Tsuki asimilando todo lo que pasaba.
Después de eso Cloud se puso a investigar a la chica.
Ya era tarde, y Rinhoa y Tsuki se marcharon a casa.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Capítulo 2... ¿Aris?

2.- ¿Aris?


-Tsuki, Tsuki… -decía mientras la sacudía- Oye tu, puta asquerosa despierta.
-Mmm… ¿Qué coño quieres?
-El azul.-ella se rió. Es un antiguo chiste que tenían entre las dos.
-Vete a la mierda-dijo mientras reía medio dormida.
-Vamos a la calle.
-¡Una mierda!- gritó. Seguía adormecida. Rápidamente se sentó en la cama y dijo-Vale.
Se vistieron y dejaron una nota por si las otras se despertaban. No hizo falta discutir donde iban, al parque América. ¡Como los viejos tiempos!
Cuando se cansaron de tanto salto, mareo, y chorradas que implicaban unas series de normas no aptas para el uso adecuado, se fueron al campo de la Tirolina. Allí mientras Tsuki hacia el payaso en la Tirolina, Rinhoa se tumbaba en una hamaca que colgaba de dos árboles. La pobre llevaba tanto tiempo ahí que era sorprendente que aun pudiese soportar el peso de alguien. Solo estaba vagueando al aire libre, un pájaro se le acerco y se puso a dar vueltas en círculo. Al fijarse bien descubrió que era un búho, <<¿Un búho a estas horas?>> pensó.
Era blanco con tonos marrones. Era precioso. Se sentó en la hamaca, y oyó a una chica gritar a lo lejos.
-¡Ryu!-llamaba la chica.- ¡Ven ¿qué haces?!
Se bajó.
- ¿Es tuyo?-el búho se puso en su hombro, era la primera vez que un pájaro le hacía eso ¡Que mono!-pensó.
-Sí.-contestó la chica.
Se acercó. Era una chica su misma altura y debía tener su misma edad. Tenía el pelo castaño y corto por debajo las orejas, los ojos del mismo color.
Sin duda de aparencia afable.
Pensó que su prima no se estaba enterando de nada y seguía a la suya.
Esa chica cuando estuvo lo suficientemente cerca, miro a Rinhoa con expresión asombrada, inclinó la cabeza hacia el lado en modo de que no se enteraba de lo que sucedía y acto siguiente le dijo.
-Hola, me llamo Laura. Estoy segura de que tu eres la chica por la que Noctis está tan interesado-Rinhoa seguía desconcertada, -Aris,-dijo sin querer- Rinhoa,- rectifico- eso es por lo que Ryu me trajo hasta aquí. Porque tú también estabas.
-Mmm… lo siento pero no me entero de nada.
-Ya. A mi me paso igual. Supongo que tendrás algunas preguntas.
-Lo cierto es que podría preguntarte el significado de la vida, por decir algo, pero ahora mismo solo quiero saber una cosa. ¿Quien coño es Noctis? ¿Tiene algo que ver con el tío que me atacó?
Se sentaron en el borde de un escalón de madera y empezó a contar.
-Hace mucho tiempo, en Sekai, un mundo situado en otra dimensión.-no lo pudo evitar. Se rio por lo bajo aguantándose las ganas de reír a carcajadas-Ya lo sé. Yo pensaba igual, solo que yo me reí mucho más fuerte y le llame de todo a Near, excepto cosas bonitas. Ver para creer, Ryu al verlo por primera vez en su forma…mmm… da igual sigo contando. Noctis junto a alguien más que no sabemos quien es ya que no es fácil contactar con ellos, quieren encontrar a una chica. Ellos aun no están seguros de quien es, pero supuestamente se llama Aris. El caso es que hay dos grupos el bueno y el malo. El malo son ellos, lo cual es evidente ya que yo al menos no te he atacado. Los buenos somos nosotros, típico.
Dos bandos y un mundo al que salvar.
-Te explicas como el culo. ¿Y crees que yo soy esa persona?
-Eso aun no se sabe.-reflexiono sobre que mas decir- Si quisieras venir conmigo, ellos te lo explicaran mejor.
-¿Hay más gente? Antes has mencionado a un tal Near.
-Si. A parte de mí también estan Eriol, Near y Cloud. Son un año mayor que nosotras.
-¿Y cómo sabes la edad que tengo?
-Cloud está en todo. Dieciséis ¿verdad?
-Está bien, la verdad es que aunque pienso que te falta un tornillo, seguramente es imposible que te hayas inventado una historia como esta así que a pesar de que no suelo hacer caso a la gente que me dice que hay que salvar un mundo, tu historia me ha motivado-ella se echo a reír y Rinhoa le sonrío. Por un momento se le paso por la cabeza si ellos estarían buenos, en fin así es ella.-mi prima-advirtió.-ella, tengo que estar con ella.- dijo mientras la señalaba.
Laura se levantó y se dirigió hacia Tsuki.
Rinhoa miraba expectante, se acerco, escucho como Laura se presentaba, y Tsuki la recibía de buena gana, las dos se acercaron.
-Tsuki está de acuerdo.-dijo Laura- Ella sabe lo que sucedió con Noctis, y yo le he contado más o menos la verdad sobre el asunto.
-¿Qué?-dijo asombrada-¿y te ha creído?
-No, pero dice que estoy muy loca y le he caído bien.
-Ah –normal, pensó-. ¿Y nos lo vas a demostrar?
-Mmm…a ti aun, pero…
-Mi prima hasta la muerte conmigo-le interrumpió.
-Mmm… está bien-me van a matar- ¿me seguís?
-Seguir a una desconocida- como se nos va…-tienta la idea.
-Mi segundo nombre es peligro, ¡El peligro mola!-dijo Tsuki.
-Ay… en fin seguidme. Me van a matar por esto.
Se alejaron muchísimo del barrio, hasta un sitio que no sabían ni que existía. Había muchos árboles, Laura se aseguro de que nadie pudiera verlos, Ryu se adelanto y se puso en un sitio amplio.
-Lo que vais a presenciar ahora no se lo podéis contar a nadie.- Advirtió Laura.
-Promesa.-dijo Tsuki.
-Está bien.-A saber…-Lo juro.
A continuación una luz amarillenta hacia naranja, cegó el lugar, ¡Ryu, se había convertido en un enorme dragón de color naranja! De la misma impresión, Rinhoa cayó al suelo, pocos metros de donde estaba su prima.
-Esto es imposible.-murmuro mientras Laura se subía al lomo del dragón el cual se suponía que hasta hacia tan solo unos segundos era un maldito buho.
-Rinhoa, ¿Te has caído al suelo de la impresión?-pregunto Tsuki.
-No…si te parece me he estampado a propósito contra el árbol por gusto, hay que joderse…
-Menudo caracter hija mía.-dijo Tsuki.
-Uno, no estoy acostumbrada. Hasta ahora no había visto a ningún pájaro transformarse en un enorme dragon y por descontado no hace falta que diga que no he visto a ningún perro intentando cazar a uno, y dos, ¿Quién eres tú y que has echo con mi prima?
-¿Por?
-Hija mía…
-Ahh… Ya. Será que yo también me he golpeado la cabeza.
-Chicas… que es para hoy.
-¿Y eso vuela?
-Pues como la mayoría de dragones Tsuki.
-Usted perdone, no estoy acostumbrada a ver dragones.
-¿Os subís o no?
-Pues claro. No me subo a lomos de un dragón todos los días. Eso hay que probarlo.- dijo.
Así que se subieron. No sabían dónde iban. Volaban encima las nubes, y, obviamente, no se veía nada, Rinhoa noto como Tsuki, subida detrás suyo le tocaba la espalda, supuso que estaría intentando joderla, así que Rinhoa dijo.
-¿Tengo un grano?
-No, soy yo.
-Pues eso, un grano.
Llegaron a una chabola de esas viejas que habían antes. Tenía las ventanas pequeñas y la pintura blanca estaba ya casi caída, tenía dos pisos, un balcón y un tejado, también había un jardín pero la hierba estaba muy alta.
Menuda decepción. Tenía un buho que se transformaba en dragón y sin embargo su refugio era un cuchitrill de tres al cuarto.
Cuando entraron se oía a dos chicos peleándose. a Rinhoa se le paso por la cabeza que a lo mejor llegaban a las manos y todo Laura dijo que siempre estaban así.
Al llegar al comedor vieron a los dos chicos aun chillándose. No se habían enterado de su presencia.
Uno era rubio, de ojos castaños, alto y parecía muy fuerte. Vestía tejanos y no llevaba camisa, ¡No llevaba camisa!
Parecía de un carácter serio, pero divertido insultaba al otro sin inmutarse y con calma.
El otro era moreno con ojos del mismo color llevaba una camisa blanca de tirantes y unos pantalones cortos de chándal.
Parecía una persona divertida y bromista pero también con un carácter fuerte.
Se dieron cuenta de su presencia y automáticamente dejaron de discutir. Cloud se acerco y las saludo.
-Este es Cloud y el otro es Eriol- dijo Laura.
-Hola.- saludaron Tsuki y Rinhoa al unísono.
-¿Quién eres?- pregunto Cloud dirigiéndose a Tsuki.
-Soy Tsuki, lo sé, no tengo nada que ver con esto, pero tengo toda la intención de acompañar a Rinhoa.
-Está bien, pero si dices algo o incordias, mueres.
-Está bien, si alguien te clava un cuchillo mientras duermes o te pincha las ruedas de la moto, ya sabrás quien ha sido.
-Que bien me cae esta chica-dijo Eriol con una sonrisa.
-Eriol y Cloud no es que se lleven muy bien. Siempre se pelean pero también son muy buenos amigos y forman un buen equipo juntos. Near no acostumbra a pelear con ellos y también va mucho a su aire. Acostumbra a llevar pantalones anchos y camisas ajustadas, tiene el pelo blanco y los ojos verdes.- Explicó Laura.
-Nos puedes explicar lo de…el chico y el mundo y mi prima…-Intento explicarse Tsuki.
Se sentaron y se pusieron a escuchar. Cloud empezó a hablar.
-Hace siete años en Sekai, un grupo de gente con un…sexto sentido, kanji, se dispuso a buscar a gente con otro tipo de kanjis…para poder encontrar entre ellos a Kiara, no lo tengo muy claro, creo que no sé si es una, dos, tres… personas que tienen un kanji más fuerte y puede conseguir la Piedra Lunae.
-La Piedra Lunae, es una piedra que tiene el poder de un dios.-Explico Eriol.
-¡Venga ya! Esto es pasarse- dijo Tsuki. Rinhoa se disponía a escuchar.
-Luego te lo demuestro.-Dijo Laura.
-Solo sabemos que hay una Kiara seguro, que se llama Aris Lunae.-dijo Eriol.-De momento esto es todo lo que sabemos. A medida que vayan surgiendo cosas os lo iremos explicando.
-Está bien, yo te creo. Pero igualmente ¿de qué sirve todo esto?-preguntó Rinhoa-¿Qué quieres que haga?
-Tú tienes un kanji pero lo tienes que despertar. Falta poco y tendrás que aprender a dominar tu poder. Cada vez que sabemos de alguien con un kanji lo tenemos que encontrar antes de que lo hagan ellos. Hay posibilidades de que seas Aris, y también las hay de que no lo seas. Lo mejor es que os quedéis aquí.
-Pero…
-Rinhoa, no me acordaba que mi madre ira el próximo lunes a Barcelona, seguramente Sasha y Becky también irán. Yo no quiero ir, paso de ver a esa parte de la familia. Si convencemos a mi madre de que nos deje librarnos de semejante suplicio...
-Tsuki, ya sabes que mi madre está en Madrid y no me acuerdo cuando se irán al extranjero. Por mí no hay problema, pero, ¿cómo vas a convencer tu a tu madre?
-Rinhoa, es de mi madre de la que hablamos.
-Bueno,- Aya es muy buena tía, comprende muy bien las cosas, y nos deja a nuestro aire, a diferencia de otras madres, Aya seria una irresponsable.-pues echo.
-Lo ves, ya te dije yo que esto era una aventura.
-Pero…ahora tenemos que volver a casa.-dijo dirigiéndose a Laura, Ryu salió de la casa y se convirtió de nuevo en ese dragón naranja tan bonito.
-¿Podéis ir vosotras solas? Ryu os llevara, es que tengo cosas que hacer. A las cinco en el sitio que nos vimos ¿de acuerdo?
Asintieron, y se marcharon, por el camino fueron hablando de que dirían y de las ganas que tenían de ir, también se fueron fijando del camino, la casa estaba en un campo que hay detrás del cementerio que está entre la ciudad y el barrio, cuando llegaron a casa, Aya les pregunto que habían hecho. Obviamente, le mintieron.

Capitulo 1...El Comienzo

1.-El comienzo
    Rinhoa


    Habían transcurrido nueve meses.
    Nueve meses de trabajo y esfuerzo. A veces simplemente no te das cuenta pero el tiempo sigue su curso.
    Los días, los meses. Pasa el invierno, la primavera, el otoño y finalmente llegó el verano.
    Llega un momento en el que no puedes más. Siempre es lo mismo y ya estas cansada. Piensas que si el mundo se terminase todos terminarían por echarte la culpa.

    Sus padres se iban al extranjero, y ahora, Rinhoa no tenía otra opción que independizarse. Por otro lado es lo que siempre había querido, pero que no se llevaran a toda su familia y al quedarse con tan poca gente de su agrado, no pudo evitarlo, dos lágrimas recorrieron sus mejillas.
    En el ascensor, se miró al espejo, se secó las lágrimas con la camiseta negra de tirantes.
    Hoy iba como siempre, no era raro que se vistiera con esos pantalones pitillo y camisetas ajustadas. Tampoco faltaban las Converse.
    Tenía el pelo castaño liso y suelto por un poco más abajo del pecho, y la manilla plateada que hacia juego con sus ojos grises. Pero algo no iba bien, aparte de lo recién sucedido, una sensación extraña recorría su cuerpo.
    Desde que salió del portal empezó a sentirse observada.
    Iba por la calle, consciente de que apenas había gente, y sin embargo sentía que alguien la seguía. Se paró en seco, y un viento frio movió sus cabellos, solo un segundo antes de que se moviera, y lanzase un puñetazo al aire, pero, al fijarse bien, frente a ella había un chico que paró el golpe con la mano, apenas sin inmutarse.
    Tan solo unos centimetros más alto que ella, pelo oscuro y ojos grises, parecía joven, posiblemente dos años mayor.
    No lo conocía, pero estaba claro que si quería algo, no dejaría que lo consiguiera. Lanzó una patada. La esquivó. Otro puñetazo. Volvió a detenerlo.
    <<¿Cómo puede ser? Tengo que irme antes de darle opción a que me ataque.>>
    Sin pensárselo otra vez, empezó a correr.
    <<Mierda, es demasiado rápido.>>
    Pensó que la alcanzaría. Entro en la plaza que estaban inaugurando después de unas largas reformas. Había mucha gente. Ahora ya sabía donde demonios estaba todo el mundo.
    Lo cierto es que era el mejor sitio para esconderse. En medio de toda aquella multitud que no tenía nada más que hacer que perder el tiempo en oír un discurso inagural. Menuda perdida de tiempo. <<Servirá por el momento.>>
    ¿Lo habría despistado? Se giró. Lo tenía justo detrás. La cogió de la muñeca y se aseguro de que esta vez no se soltara.
    <<¡Joder! ¿Qué hago ahora? Piensa Rinhoa, piensa... >>
    -¡Aaahhh! Un ladrón, un ladrón- gritó desesperadamente. Corrió aprovechando que la gente se lanzaba sobre él, no sin antes detenerse para observar el follón que había causado. La gente echa un ovillo en el centro de la plaza, y en ese momento, él, fuese quien fuese, y Rinhoa, cruzaron una mirada.
    La gente estaba desconcertada. El chico, ya no estaba, se había esfumado, y nadie sabía como.
    Da igual, algo le decía que no tardaría en volver a por ella.
    Decidió que lo mejor era ir a casa de su tía, estaba cerca.
    No era un largo trayecto, no correría peligro alguno.
    Un gato negro de ojos grandes y amarillos observó con curiosidad.
    No se entretuvo mas, algo le decía, llamémoslo sexto sentido, que esto no se había terminado.

    -Esto no se ha terminado-dijo un chico sonriente a lo lejos.- Volveré a por ti, pequeña.
    Y momentos después, se alejó.

    -¡Hola!- dijo en voz alta. El perro acompañado de su tía, vino a recibirla.
    -¿Cómo estás cariño?-pregunto su tía Aya.
    -Puf,-suspiró y con una sonrisa de oreja a oreja-¡He aprobado!
    -Ya veo. Me alegro muchísimo.-No hizo falta nada mas, no querían hablar del tema, y entro a la cocina, desde allí grito.- Bienvenida.
    Se oyeron unos pasos rápidos, el suelo temblaba, ¿un terremoto? pero no, era su prima pequeña, que acababa de lanzarse a su cuello.
    -Rinhoa-la llamó mimosamente mientras se balanceaba en sus brazos.
    -Becky…-es muy mona, cuando quiere- No hacía falta que agujerearas el suelo.
    Entró en el comedor y allí estaba Tsuki, que es la prima mediana. Tiene la misma edad que Rinhoa. Són muy parecidas. Del tipo, ¡eh que yo soy muy maja y estoy muy loca! Eso sí, tu moléstame que te saco las tripas y le doy tus huesos a los lobos.
    -Becky…descuélgate-dijo Tsuki. Ninguna de las tres hermanas que son se lleva demasiado bien con las otras dos-¡Rinhoa!-y se lanzo hacia ella para abrazarla.
    -Tsuki.- la miró a los ojos.- Tengo que hablar contigo.
    Ella enseguida supo que era importante. Le cogió de la mano y se dirigió a la puerta.
    -Bueno familia, nos vamos de aquí que sois todos muy curiosos-bromeó mientras ponía la correa al perro-Y el perro el que más.-Ji, Ji, Ji- ¡Dios! Hasta ella misma se reía de sus propias bromas.
    Mientras rondaban por el parque le fue contando desde la mudanza de sus padres hasta lo del chico misterioso. Tsuki se paró para que Drak, el perro, hiciese sus necesidades.
    -¿Y tus sextos sentidos te dicen…?-Tsuki y Rinhoa habían estado juntas desde niñas. Lo compartían todo, y cada una sabia absolutamente todo de la otra.
    -Que mi vida acaba de cambiar por completo desde que me tome el cola cao de la mañana- la miró y añadió-Yo no lo conozco, pero no se si la próxima vez, si es que la hay, podré escapar de él.
    -Y… ¿está bueno?-preguntó Tsuki con una sonrisa.
    En lugar de gritarle, como era de esperar dada la situación, se rió con ella y giró la cabeza hacia un lado. Esta Tsuki no tenía remedio. Siempre igual. Claro que Rinhoa tampoco era una excepción.
    -Bueno…esto…Si, muchísimo.
    -¿Cómo es?-pregunto Tsuki.
    -¿Solo piensas en eso?
    -Sí, y tu también.-y añadió fingiendo seriedad- No dejaré que vivas tu sola una aventura.
    -¿Una aventura?, tú estás loca-ella se rió.- ¿Acaso no has oído nada de lo que te he contado? He escapado de milagro.
    -No vas a librarte de contestar prima. Ahora en serio ¿Cómo es?
    -Pues…- se puso el dedo en la barbilla como si tratase de recordar.- Alto, pelo negro, ojos grises y…-bajó la cabeza – De acuerdo, tu ganas. Está muy bueno.
    -Lo sabía- se rió- Si es que te conozco como si fueras mi prima.
    <<Menuda cara>>
    Sonó el móvil, un mensaje, “la comida” .
    Tsuki y Rinhoa volvieron a casa para comer, y entre risas y bromas se hizo tarde.
    Al final se fueron a la habitación a hablar, pero más tarde entró Aya con el teléfono en la mano.
    -Tu madre-dijo.
    -¿Sí?
    -Hola cariño, oye que papá y yo nos vamos a Madrid con Raquel y Pedro, ¿te acuerdas de ellos?
    -Si mama, si vienen todos los veranos.- como para no acordarse. Siempre le cedían su habitación.
    -Pues esta vez no podrán venir, y dicen que vayamos nosotros. Nos vamos esta noche.
    -Vale. Espera un momento ¿que se supone que quiere decir nos?
    -Tú también vienes.
    -¿¡Qué!?- incapaz de creer lo que acababa de oír.
    Rápidamente Rinhoa cogió la libreta de encima la mesita y escribió “¡Socorro, ayúdame. Convéncela de que me quede!”
    Se lo dió a su tía, y ella le pidió el teléfono en gesto de afirmación. Ella más que nadie sabía como era su hermana. Al fin y al cabo, había crecido con ella.
    -Hola.
    -Hola ¿Aya?
    -Sí, oye si quieres, Rinhoa se puede quedar aquí. Por mí, se puede quedar todo el verano.
    -Pero no quiero que moleste.
    -Si no molesta mujer, me ayuda mucho, id vosotros y divertiros.
    -¿En serio?
    Tsuki y Rinhoa empezaron a chillar y a saltar llamando la atención Sasha, la hermana mayor.
    -¿Qué pasa?- preguntó.
    -Sasha, vas a tener que aguantarme todo el verano.
    -¿¡Sí!?- y Sasha se unió a ellas, esperando a que Aya terminara de hablar.
    -Sí, claro- prosiguió.
    -Entonces, vale.- y colgó.
    Por la tarde, Sasha y Becky prepararon la merienda, y siguieron hablando.

    -Príncipe Noctis, ¿la tiene?- preguntó un soldado que debía ser de suma importáncia por su vestimenta.
    Noctis lo miró, odiaba perder, sin embargo se relajó.
    Aun no había perdido, y ella no sabía quién era, todavía, pero igualmente, no hizo falta nada más que una mirada para que el otro lo supiese.
    Noctis siguió andando por ese largo pasillo claro, donde al final había una gran puerta.

    -Esa noche tuve un sueño muy extraño, estaba en un enorme prado, con vista al precipicio. Habían unas luces que se movían de un lado hacia otro. Se respiraba un ambiente agradable, en medio de la oscuridad de la noche, pero no estaba tranquila, algo sucedía,
    no sé muy bien porque, pero empecé a correr, de repente el suelo se empezó a abrirse en enormes brechas y justo debajo de mis pies se abrió una, enorme, y caí y caí, mi última mirada fue una mano que me agarro antes de caer a la nada, y me desperté,- recordaba Rinhoa, tumbada en la cama. Ese sueño la desconcertó bastante, tenía que saber quién era esa persona, ese sueño tenía que significar algo,- pero no tengo más pistas que una mano,- al recordar de nuevo esa imagen se fijo en que esa mano tenía un anillo plateado con una inscripción, pero solo pude leer una palabra de otro idioma, “Kurai”.
    <<¡Bien Rinhoa! Un sueño que solo me indica una mano y una palabra en un anillo, todo es muy fácil.>> Se quedo pensando un rato más.
    Tiempo más tarde miró el móvil para saber la hora. Las 7 de la mañana. Súper temprano, da igual, para que están las primas si no es para putearse entre sí. Se levantó de la cama y se dirigió hacia la de Tsuki.